Copa AméricaEventos náuticos

Únete a la 38.ª Copa América de Louis Vuitton en Nápoles 2027.

Italia acogerá con orgullo la 38.ª Copa América Louis Vuitton en la primavera y el verano de 2027, y la impresionante ciudad de Nápoles dará la bienvenida a regatistas, aficionados y equipos de todo el mundo. Este emocionante anuncio es fruto de la colaboración entre el Gobierno italiano, el Team New Zealand y el Royal New Zealand Yacht Squadron, y marca un nuevo capítulo en la historia de la Copa. A principios de noviembre de 2024, el Royal New Zealand Yacht Squadron y el Emirates Team New Zealand aceptaron oficialmente el reto del Royal Yacht Squadron Ltd., el club náutico británico que presentó por primera vez la Copa América hace más de 174 años y comenzó el increíble legado de esta legendaria regata. En esta ocasión, el Royal Yacht Squadron estará representado por Athena Racing, liderado por el renombrado regatista Sir Ben Ainslie, que aportará su habilidad, experiencia y ambición a la competición.

Un evento así es un momento en la vida de todo marinero que permanece para siempre en la memoria. No es el momento en que se levanta el trofeo. Es el momento justo antes de que comience la regata, cuando el agua está en calma, las velas aún están flojas y el aire vibra con posibilidades. Para los marineros que han vivido la Copa América, esa quietud es sagrada. Es la respiración antes de que comience la sinfonía del viento, las olas y el trabajo en equipo.

Imagina la voz de Jimmy Spithill, recordando su primera regata de la Copa. Se encontraba al timón cuando era joven, con el corazón acelerado, sudor y sal en la piel, sintiendo cada latido como un tambor en sus oídos. Recuerda mirar a su tripulación y escuchar no solo su silenciosa disposición, sino el eco de cada sesión de entrenamiento, cada larga noche en el mar, cada risa y discusión que los había forjado para ser más fuertes juntos. Más tarde dijo que ese día no se trataba de quién ganaba, sino del momento en que el miedo se convirtió en combustible y la incertidumbre se transformó en confianza.

O escuchemos a Peter Burling, que habla de estar de pie en la cubierta, temprano pero despierto, en la luz grisácea antes del amanecer. Recuerda el olor del mar, cómo el frío y el calor se encontraban en sus mejillas, y cómo incluso el más mínimo cambio en el viento se sentía como una señal secreta. Recuerda agarrar el timón, sentir el casco temblar al levantarse sobre una ola y escuchar los vítores de los seguidores en la orilla. Lo que más le ha marcado no es la victoria, sino la tranquila certeza en ese instante en el que todo encajó por fin, las horas de preparación, el vínculo con su tripulación y la alegría de moverse al unísono sobre el agua, que se puede sentir viva bajo tus pies.

Estos recuerdos no son de trofeos ni titulares, sino de conexión. De Luna Rossa virando con precisión perfecta, con los ojos de todos los tripulantes iluminados por el esfuerzo y la emoción. De marineros veteranos dando palmadas en la espalda a un joven marinero y susurrándole: “bien hecho”Incluso cuando el viento y las tácticas exigían una atención constante. De tripulaciones rivales de diferentes países que compartían sonrisas e historias en tierra después de días agotadores, unidas por el mismo profundo amor por el mar y la regata.

Y luego están los momentos invisibles, aquellos que nunca aparecen en las retransmisiones ni en las fotos. Las risas nerviosas compartidas justo antes de una regata. El pequeño gesto de asentimiento entre el patrón y el táctico cuando un plan audaz da sus frutos. La mirada de alivio en la línea de meta, no solo porque marca el final, sino porque confirma algo más profundo: que una tripulación puede afrontar retos y salir fortalecida de ellos.

Este es el verdadero corazón de la Copa América.

La última edición despertó todas estas emociones. Tanto los veteranos como los recién llegados sintieron la tensión en sus huesos cuando se disparó la pistola de señalización, escucharon las olas golpear los cascos como aplausos y saborearon cada bocanada de viento salado mientras los yates se elevaban sobre el agua con sus foils. Incluso aquellos que no cruzaron la meta en primer lugar sintieron el orgullo duradero de haber dado lo mejor de sí mismos, de saber que habían competido no solo por el puesto, sino por el placer de navegar en su máxima expresión.

Ahora el horizonte vuelve a llamar
En Nápoles, Italia, en 2027, la 38.ª Copa América de Louis Vuitton se desarrollará en uno de los escenarios más bellos que el mundo haya visto jamás. La bahía de Nápoles espera, con su cálida brisa mediterránea, sus aguas turquesas resplandecientes y los ecos de los antiguos marineros que trazaron por primera vez las cartas náuticas de este mar hace siglos. Aquí, equipos de todo el mundo ya están soñando, planificando, entrenando y preparando yates que bailarán con el viento y desafiarán los límites de la velocidad y la precisión.

El equipo Emirates Team New Zealand defenderá la copa en la que ha puesto todo su corazón. Los equipos retadores, desde los apasionados regatistas italianos hasta las tripulaciones de costas lejanas, traen consigo historias de dedicación, ambición y esperanza. Los regatistas jóvenes vivirán su primera experiencia en la competición de la Copa América. Los veteranos perseguirán los momentos de perfección que han buscado durante toda su carrera. Y los aficionados, en tierra, en barcos de espectadores, en todo el mundo, sentirán esa emoción familiar en sus corazones mientras los yates surcan las olas y el viento llena las velas como un aliento vivo.

Nápoles 2027 es una invitación
Una invitación para sentir el viento en tu rostro. Una invitación para soñar con nuevos marineros que están escribiendo recuerdos en este mismo momento. Una invitación para ser testigo del coraje, el trabajo en equipo y el espíritu humano que se despliega en el escenario más grandioso del deporte acuático.

Porque la Copa América es más que una regata. Es una historia viva de personas que se atrevieron a perseguir el horizonte, que entrenaron durante largas noches y madrugadas, que aprendieron a confiar más que a temer y que encontraron la alegría en la búsqueda incansable de la excelencia. Es una historia de corazón, no solo de hardware. De conexión, no solo de competición.

Conclusión de GrabMyBoat
Ven y forma parte de esta historia. Ven y siente el viento. Ven y navega hacia la historia con Nápoles 2027. El mar está listo. Las tripulaciones están listas. El mundo observa con el corazón acelerado. Y el siguiente gran capítulo de este extraordinario viaje está a punto de comenzar.